viernes, 27 de junio de 2014

PEQUEÑA NIÑA TRISTE


           Quisiera hoy con mi cuerpo definir un área que de nido sirva al tuyo, una especie de morada hecha de carne y piel estremecidas donde hallases permanente refugio, un cuerpo para albergar otro cuerpo, tu cuerpo en este caso, para rodearlo, para abarcarlo por entero; un cuerpo que fuese cuerpo y casa, tu casa, con vistas al mar y a las estrellas, y también a la luna, a esa luna que duplicarían tus pechos al danzar frente a mi cara.

           Quisiera verte desnuda en este cuerpo mío convertido ya en tu hogar, mi sangre transmutada en tu alimento, mis venas y arterias en ríos de vida por donde también navegase tu propia sangre, glóbulos rojos y blancos mezclados en perfecta avenencia, unos sobre otros cabalgando como niños que jugaran a atraparse.

           Quisiera deslizar mi mejilla a través de la tuya y con mis labios capturar tus labios en un beso infinito, recrearme en su textura esponjosa mientras mi aliento te envuelve en un cálido aroma que adormezca tu razón dentro de una espiral hipnótica, como una escalera al cielo, justo antes de anegar mi lengua en el mar de tu saliva.

           Quisiera que, luego de ese beso, observaras mis ojos y descubrieses en ellos todo el amor que por ti siento, un amor sin mácula, puro, ajeno a egoísmos e interferencias, y contemplarme yo al mismo tiempo en el verde cristal de los tuyos, que se me antojarían entonces más luminosos que nunca, dos fanales fulgentes de ternura y de deseo, todo un océano espléndido sobre el que, como mariposas, aletearían tus pestañas.  

           Quisiera continuar besándote una y otra vez, sin respiro, besarte a lo largo y ancho de todo tu cuerpo, besos húmedos que buscasen los rincones más secretos de tu anatomía, que recorriesen tu piel forjando autopistas desde las que alcanzar el paraíso de mis sueños.

           Quisiera desafiar a la ley de la gravedad para elevarme sobre ti y disfrutar con la perspectiva que desde lo alto me ofreciera tu orografía, embelesarme contemplando tus valles y collados, tus rectas y meandros, el paisaje imponderable de tu cuerpo desnudo, para aterrizar luego sobre él y confeccionar ríos de saliva que formasen un delta en la oquedad de tu ombligo antes de desembocar en el húmedo estuario donde confluyen tus muslos, temblorosas enredaderas donde adheriría los míos mediante el barniz del deseo.

          Quisiera coronar tus senos, acordonar tu vientre, bucear entre tus piernas…, recorrerte, sí, recorrerte sin cesar, deslizarme por el tobogán de tu espalda y volver a subir por él, ascender, descender, girar, hacer cabriolas y hundirme en tu piel, volar con las alas de tu sonrisa para en paracaídas lanzarme sobre la equidistante doble luna de tu pecho, trazar líneas que unan los lunares de tu piel, nacer en ti, morir en ti, vivir en ti.  

           Quisiera hacerte sentir siempre bella, ser tu espejo y devolverte la imagen que de ti misma albergo en mi interior, esculpir tus rasgos con mi cincel de enamorado y forjar una efigie que rivalice y supere en hermosura a la de cualquier diosa del Olimpo, convertirte precisamente en mi diosa, la diosa para cuyo cuerpo fundar con el mío un templo de adoración.

           Quisiera, además de diosa y por encima de todo, hacerte sentir la mujer más amada y deseada del universo, y que así lo percibas, sin ningún género de duda, cada vez que mis manos recorran el cendal de tus senos y toda tu piel resulte sacudida por turbiones de placer donde la pasión se desborde como fuego líquido.

           Quisiera conducirte a través de parajes nunca antes visitados, mecer tu voluntad como el viento mece las espigas en los campos de trigo, inundar tus sentidos de mágica armonía, volar a tu lado a lomos del crepúsculo sobre horizontes que encubran espumas de mar y olas de entusiasmo.

           Quisiera vivir en ti, en la luz que desprenden tus ojos; vivir en tus labios,  ensamblado a ellos por miles de besos; vivir en tu fuego, quemándome en él para tensar todas las cuerdas del placer; vivir en tu corazón, explorándolo palmo a palmo hasta conocer de memoria el tic-tac de sus latidos. Sí, quisiera entrar en ti y vivir en ti, deshaciéndote por dentro con mi propia ternura, con mi propio fuego, con este torrente de sentimiento y de pasión en el que bullo desde que apareciste en mi vida.

           Quisiera acariciar tu pelo con suavidad mientras el sueño te va venciendo, tu cara apoyada en mi pecho a modo de almohada, anidado tu cuerpo en el mío.

           Quisiera, amor mío, tenerte conmigo y no volver a separarnos nunca, amarte para siempre, hacer de mi carne tu carne, de mi piel tu abrigo, de mis labios tu sonrisa, sin que nunca más la noche oscura devore tu alma, que será también mi alma, pequeña niña triste, little girl blue

 

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Precios escrito, seguro que la niña triste estará menos triste con tanto cariño y cuidados por tu parte. Un beso

Brujita

Nere dijo...

Gran aportación con su toque de sensualidad y de dulzura.

Cavaradossi dijo...

Muchísimas gracias a ambas por vuestros comentarios. Es un placer para mí que naveguéis por mi mar de los sueños

Anónimo dijo...

Una vez más buceo por tu mar de los sueños, me ha gustado mucho tu narración ( Quisiera ser tu pequeña niña triste) Un abrazo. Luz de Luna

Cavaradossi dijo...

Y una vez más me siento encantado de encontrarte por aquí, Luz de Luna, y saber que mis textos son de tu agrado.
Un fuerte abrazo para ti

crisharold dijo...

Vaya leyéndote una quisiera ser esa pequeña niña triste y asi alimentar el alma de tus palabras hechas sentimiento.

Tiene mucha suerte esa niña, besos y abrazos.

Cavaradossi dijo...

Gracias por tu comentario, Crisharold. Supongo que en el fondo todos somos o hemos sido en alguna que otra ocasión "niñas y niños tristes" necesitados de amor y consuelo.
Otro fuerte abrazo para ti

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho Cavara, una vez mas me identifico con tu relato, yo tambien me considero una pequeña niña triste.
Felicidades.
" Anónima " (........)

Cavaradossi dijo...

Celebro que te gustase, "Anónima", y si, como dices, eres también una pequeña niña triste, confío en que alguien haga iluminar tu rostro con una sonrisa.
Un beso

Anónimo dijo...

Cuando visito tu blog se me ilumina el rostro con una sonrisa. Saludos

" Anónima"

Cavaradossi dijo...

Es un placer y me halaga muchísimo que así sea, Anónima

Orgi Oidos dijo...

Esa pequeña niña triste, tiene suerte de ser moldeada con esas sensuales palabras que desprende tu relato.

Un beso.

Cavaradossi dijo...

Muchas gracias, Orgi. Tus palabras son todo un estímulo

Un beso