sábado, 7 de septiembre de 2013

ES VERANO


           Es verano. Yo estoy tumbado sobre un diván, perezoso, sin más deseo que dejar fluir mis pensamientos al ritmo de los versos de un poema que retoza dentro de mi cabeza. El mar canta ahí fuera, al otro lado de la ventana entreabierta, basta aguzar un poco el oído para escuchar todos los matices de su canto, el ronroneo de las olas mientras festonean en su danza líquida, el estridente chasquido de su ocaso, los afinados suspiros de las aguas al ser besadas por el viento. Es la balada del mar, de ese mar vivo, excelso, fragante, que se extiende orgulloso hasta más allá, mucho más allá, del horizonte.

           Otro sonido viene de súbito a añadirse a esa melodía, el sonido de una sirena, a buen seguro proveniente de un gran barco, a tenor del grave registro de su diapasón. Me levanto entonces y, tras ajustarme las gafas, miro a través de la ventana. El ángulo de visión que se me ofrece es bastante exiguo y no me permite divisar barco alguno, pero sé que está ahí, sobre la mar rapsoda, y, suplantando a mis ojos, la imaginación me lo acerca, me trae sus sollados, los distintos camarotes, la cubierta atestada de gente que saluda bulliciosa a quienes aguardan en la dársena; una mujer robusta acuna en sus brazos un bebé que parece dormido, un señor de bigote fuma un cigarrillo apoyado en la amura, dos jóvenes se besan apasionadamente cerca de proa, una muchacha pelirroja mira al cielo, embebecida, y sueña con príncipes azules. Todo eso y mucho más puedo ver nítidamente. Como puedo ver asimismo los bloques de cemento y hormigón que atestan el muelle, y los grandes contenedores, y el rompeolas, y la arboladura de las naves refugiadas en el puerto, y el largo paseo marítimo que se extiende de sur a norte.

           Vuelve a sonar la sirena, seca y rotunda, y a su tronar se acopla segundos después el repique de las campanas de la iglesia. Misa de doce. Me visto y salgo hacia allá, no para asistir a la misa, que a fin de cuentas soy agnóstico, sino para palpar sus muros de piedra y dejar que durante breves segundos se transmita a mis dedos su secular historia, memoria de auges y esplendores, de añagazas e intrigas, de infidencias, de autos de fe, de quiebras y conspiraciones, y luego de embriagarme con la piedra desnuda, vuelvo de nuevo mis ojos al mar, inmutable y omnipresente, para ya sin trabas de visión abarcarlo en toda su magnificencia. Y mis ojos se centran en ese gran barco que se acerca desde el horizonte doblemente azul, cargado de sueños también azules, de besos ardientes, de bebés que duermen, mujeres robustas y hombres con bigote.

           Un mendigo comido por la mugre pide limosna bajo el dintel de la fachada principal. Deposito un par de monedas sobre el rugoso pañuelo que exhibe y regreso a casa, a mi diván, a mis versos danzarines, a mi pereza inmarcesible.

           Es verano.      

 

11 comentarios:

Cris dijo...

Hola, Mario, soy Cris. Aquí estoy como te lo prometí. He leído lo que escribiste y me he reencotrado con ese escritor magnífico que conocí en un foro.
Espero ser una asidua lectora tuya así por lo menos te conozco en las faces que más nos acercan: la literatura y la música
Cariños.

Cavaradossi dijo...

Hola Cris.
Un placer tenerte en este mar de los sueños donde compartir sentimientos e impresiones.
Un fuerte abrazo

Anónimo dijo...

Y aquí estoy de nuevo. Quiero saber si me permitís copiar este texto y leerlo en un grupo de encuentros literarios de Luján. Daré tu nombre si me lo permitís y diré que fue encontrado en un sitio de internet.
Ahora bien, si me piden el sitio, ¿puedo dárselos?
Esto es magnífico!

Cris dijo...

Aquí estoy nuevamente,Mario, para saber si me permitís leer este texto en un encuentro de escritores. Citaría tu nombre y que fue hallado en un blog de Internet.

Si me piden el link del blog, puedo dárselos? Son todos lectores y escritores de la ciudad donde vivo.

ES tan hermoso!

El Hada de los Cuentos dijo...

¡Ahhh, qué alegría me ha dado verte en mi blog! ¡Bienvenido a mi casa! Aunque hace algún tiempo que no dejo comentarios en la tuya, no es porque no la visite, que lo sigo haciendo igual, es por la falta de tiempo. El trabajo y las múltiples obligaciones que van surgiendo me hacen ir siempre a la carrera.Prometo reformarme, je,je,je.
Bueno,ha sido una delicia leer este último escrito tuyo. Me ha hecho volver en el tiempo a otro momento al lado del mar, recordando un montón de sensaciones agradables.Sigues en la misma línea y de verdad que me encanta leerte y pasar por aquí de vez en cuando.
Te deseo una feliz vuelta al trabajo y te dejo un beso y un abrazo muy fuertes.
Seguiremos en contacto. ¡Hasta pronto!

Cavaradossi dijo...

Hola Cris. Por supuesto que puedes utilizar este texto, si es de tu agrado hacerlo. Me siento honrado con ello. Puedes también dar el link del blog, no hay ningún problema.

Cavaradossi dijo...

Qué bueno verte de nuevo por aquí, Hada.
Me encanta que mi relato te llenase de sensaciones tan agradables.
Gracias por tus buenos deseos. Te mando un fortísimo abrazo

María dijo...

"vuelvo de nuevo mis ojos al mar, inmutable y omnipresente, para ya sin trabas de visión abarcarlo en toda su magnificencia."

Ya vale ¿¿eeeh, Cav, majete?? ¡¡Ya vale!!
Con escritos como éste no hay quien se despegue del verano ¡¡Po Dió!!
Que una ya se imaginaba paseando por parques de hojas caídas y dorados paisajes. Haga usté el favor.

Qué bonito, caray, ¡es que nos teletransportas!! Escribes música... Tú no tenías que haberte llamado Cavaradossi, sino "Cavarotti", ¡jajaja!!

Un abrazo, amigooooo...

...Lola Escribe y Siente... dijo...

Sabes...
Yo no te he leído.
Eso sería algo demasiado simple...
Yo he nadado en las aguas azules del océano de palabras preciosas y sensibles en el que siempre conviertes lo que escribes...
Ha sido un verdadero placer.
Gracias.
Ahora vuelvo a casa.Mi diván me espera.
Y los labios me saben a sal...
Un beso.

LOLA

Cavaradossi dijo...

Hola María

Aquí Cavarotti desde las áridas estepas de un nuevo lunes. ¡Me ha encantado eso de escribir música y teletransportar! Qué bonito.

La verdad es que ahora mismo me teletranportaba a una playa desierta de arena blanca y estaría allí más feliz que una perdiz... En fin, soñar es gratis.

Y bueno, sí, el verano da ya los últimos coletazos, así que va siendo hora de empezar a escribir sobre serojas y paisajes ocres de otoño, jajaja.

Un besazo, amiga mía

Cavaradossi dijo...

¡Lola, qué preciosidad de comentario el tuyo! Sé bienvenida a este océano. Me siento muy halagado por saber que nadaste en sus aguas y saliste de ellas embriagada con la sal de sus palabras.

Un beso