viernes, 18 de febrero de 2011

BLANDAMENTE


Blandamente, como notas en el aire sostenidas,
caen las hojas sobre el sendero ocre,
el rumor de una fuente se oye a lo lejos,
eco distante que el viento borra con su soplido,
muy a lo lejos,
como tu voz, sofocada en mi oído
por este soplo de otoño
que abate el tiempo de nuestro estío.

Blandamente, molicie melancólica de atardeceres rojos,
vuelan los arreboles en el crepúsculo;
doradas, sobre el sendero
mueren las hojas,
vestigios apagados de un verde próvido,
como seco asimismo quedó mi pecho.

Y blandamente, muy blandamente, la noche viene.
Yo vuelvo a casa.
Sobre el sendero, sendero ocre que el viento barre,
pasos de un hombre
rasgan la alfombra de inertes hojas,
un hombre solo,
muertas las hojas, muerto el verano,
muerto este pecho que abandonaste.

Blandamente, muy blandamente, sopla el otoño,
y blandamente, muy blandamente, suenan los pasos
de un hombre solo.

8 comentarios:

Kore dijo...

Nunca se está solo...siempre hay alguien...quizás no es la persona deseada..no es la persona amada...pero siempre hay alguien
Es precioso...

Muackssss

Cavaradossi dijo...

Gracias Kore. Eres un cielo. Pero hay días... Bueno, hay días en los que todo parece salir al revés, días en los que castillos que creíamos sólidos se derrumban ante nuestros ojos como si no fuesen más que humo, y entonces los versos se visten de otoño.

Un besote

Ruty dijo...

Quería dejar huella de que he pasado por aquí.

Siento leerte algo cabizbajo, aunque creo que ya estas algo mejor ¿verdad?

Un abrazo

Cavaradossi dijo...

Gracias Ruty. Tu huella siempre es bienvenida en este mar de los sueños.

Na, un bajoncillo sin importancia, pero ya todo bien de nuevo.

Un besote

agachera dijo...

En la vida tambien hay otoños, e incluso inviernos para hacernos apreciar las primaveras y los veranos todo forma parte de nosotros

Lindas palabras

Cavaradossi dijo...

Es cierto, Agachera. Es más, añadiría que gracias precisamente a esos otoños e inviernos, apreciamos mejor las primaveras y veranos.

Gracias por tu comentario

María (Muriel) dijo...

La astenia otoñal, ésa que tan incómoda es para levantarse e ir al trabajo, también nos puede inspirar joyas como este poema. De modo que... ¡¡viva la melancolía!!

Cavaradossi dijo...

Sí, que viva en cuanto su labor inspiradora, no tanto en la que tiende a envolver el ánimo con su capa de tristeza.