martes, 1 de septiembre de 2009

BESAR TUS LABIOS

Estás tumbada, perdida la soñadora mirada en un cielo horro de nubes, tu cabeza descansa sobre mis muslos y tus piernas forman un puente sobre la hierba. Yo acaricio las áureas hebras que componen tu cabello, hilos de seda entre los que mis dedos se deslizan sinuosos, y, aunque los tienes entornados, sigo hipnotizado por el brillo de esos ojos tuyos, azul y verdes como el Danubio. Tus labios se entreabren para decir algo; dicen algo, sí, aunque no capto qué, todo mi interés está centrado en volver a besarlos.

2 comentarios:

María (Muriel) dijo...

Hay instantes eternos, ¿verdad?
Lindo...

Cavaradossi dijo...

Exacto, María. Me viene a la cabeza una famosa frase de Oscar Wilde, que dice que "a veces podemos pasar años sin vivir en absoluto y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante".