jueves, 27 de agosto de 2009

TU AUSENCIA


Olas que se mueren en playas vacías,
tristeza alimentada de recuerdos,
añoranzas,
utopía hecha trizas,
naufragio de esperanzas y de sueños.
Esa es tu ausencia,
niña,
la que cual saeta traspasa mi alma,
la que con veneno envuelve mis noches
y de amarga hiel reviste mis días.


Lágrimas que brotan de marchitos ojos,
momentos eternos en un limbo oscuro,
nostalgia,
despojos de risas,
lamentos que se estrellan contra un recio muro.
Eso es tu ausencia,
lloro,
lo que me envenena, ensombrece y mata,
lo que me clausura en mi angosto encierro
y entre multitudes me hace sentir solo.

Espiral infame de deseos quiméricos,
cruento vacío que todo lo llena,
insania,
un cuerpo sin vida,
luces que se apagan tras un fin de fiesta.
Así quedo yo,
ciego,
luego de perder lo que me avivaba,
luego de perderte, de perder mi cielo
y sufrir mis carnes tan cruel tormento.


Profunda como un lago
siento tu ausencia.
Sanguinaria y feroz es mi condena.
Eterna ésta
si eterna aquélla.

2 comentarios:

María (Muriel) dijo...

"Profunda como un lago
siento tu ausencia.
Sanguinaria y feroz es mi condena.
Eterna ésta
si eterna aquélla."

Lo malo es que uno se acostumbra a la condena, pero a la ausencia, no.

Muy bello, Cavara

Cavaradossi dijo...

Más que acostumbrarse a la condena, cada uno la soporta como buenamente puede.
Ya lo decía Neruda en su famoso verso: "Es tan corto el amor y es tan largo el olvido".
Gracias por tu comentario, María