sábado, 16 de mayo de 2009

FUEGO


Fuego que danza en la hoguera
Fuego inquieto, rojo fuego
Se alzan ligeras tus llamas
a la búsqueda del cielo,
y las lenguas que descubres
hipnotizado contemplo,
fuego vivo, fuego intenso,
mientras mi niña se pierde
allá al fondo, allá, muy lejos,
más allá de los pinares
donde la amé sin sosiego,
sin más catre ni colchón
que la desnudez del suelo,
suelo duro, fuego etéreo,
desnudos como su cuerpo
cuando se abrazaba al mío
sacudido de deseo.
Y más allá de los mares
que surcan mil marineros.
Fuego que danza en la hoguera,
sean tus llamas decretos
que ordenen su pronta vuelta,
pues sin ella yo me muero.


¿Por qué se me va la niña?
Di, candente compañero
¿Por qué me abandona ahora
dejándome inerme y huérfano?
Zahorí, fuego travieso,
dime si de amores ella
sufre por otro en silencio.
Siendo así, ya no me queda
sino morir sin remedio.
Tiznan tus lenguas la luna
al lamerla en cada ascenso,
volatineras tenaces,
saltarinas como insectos.
Esas lenguas que desprendes,
fuego vivo, fuego intenso,
mientras mi niña se pierde,
allá al fondo, allá, muy lejos,
más allá de los carámbanos
que en el monte forma el hielo
al arremeter el frío
las largas noches de invierno.
Fuego que danza en la hoguera,
¡llámala, que yo no puedo!


Me voy, fuego, ya te dejo,
¿Hacia dónde? No lo sé
Sólo sé que me voy lejos,
más allá de aquellos mares
que surcan mil marineros.
Igual que a ti las cenizas
te aguardan tras el dispendio
que tus llamas realizan
de fulgores y destellos,
también yo me apago ya,
¡tan huero de amor me siento!
Ausente ella, pregunto
¿qué me queda en este huerto?
Fuego rojo, sabio fuego,
tus llamas se vuelven negras,
igual que mi albur es negro.
¿Por qué se me fue la niña?
Di, candente compañero.
¿Por qué me abandona ahora
dejándome inerme y huérfano?
Fuego esquivo, rojo fuego,
nada respondes, silente
estás a mis ruegos.

Fuego que danza en la hoguera,
me voy, en paz ya te dejo,
presto a preparar mi viaje,
mi viaje hasta el fuego eterno.

3 comentarios:

María (Muriel) dijo...

Bello y original. Cuántas veces el fuego habrá sido nuestro único acompañante, y no hemos pensado que pudiera escuchar. La próxima vez que encienda una chimenea, lo tendré en cuenta...

Cavaradossi dijo...

Pues será bonito que enciendas la chimenea y te acuerdes de estos versos al hacerlo :-)

María (Muriel) dijo...

sabes que lo haré... hasta cuando prenda un mechero.